27 mayo, 2007

Boínas: La leyenda de la aparición

Como hemos visto en una entrada anterior, la ermita de Boínas es el último vestigio de un despoblado medieval. Estos datos son de una divulgación relativamente reciente, y todavía desconocidos por una gran parte de los lugareños, quienes tradicionalmente han explicado el origen de Boínas con una leyenda.




Cuentan que estando unos pastores cuidando el ganado en el lugar donde hoy se yergue la ermita de Boínas, a las orillas del río Torío, río que marca la divisoria entre el territorio de los pueblos de Naredo y Robles, se les apareció la imagen de la Virgen. Enterados de este hecho extraordinario los lugareños decidieron levantar una ermita para recoger la talla y rendirla culto, para lo que fueron haciendo acopio del material de construcción necesario (piedra y vigas de madera fundamentalmente). Los vecinos de Robles querían levantar la ermita en la parte de Robles (margen izquierda del río), mientras los vecinos de Naredo querían levantar la ermita también al lado del río, pero en territorio de Naredo (margen derecha del río). Se dice que los vecinos de Naredo de noche pasaban el material de construcción a su lado del río, y que de día los vecinos de Robles hacían lo propio y devolvían el material al lado de Robles. Este hecho debió de repetirse en varias ocasiones, por lo que los vecinos de Naredo después de trasladar, al amparo de la noche, una vez más, el material hacía su lado del río, se mostraron dispuestos a defenderlo de los vecinos de Robles, y se quedaron sentados encima esperando a que se hiciese de día. Dicen que al llegar la luz del día, se quedaron estupefactos al comprobar que estaban sentados sobre las piedras y las vigas, pero en el lado de Robles. Este hecho fue interpretado como un milagro de la Virgen de Boínas, que quería que se construyese la ermita donde está, en el lado de Robles, por lo que a los vecinos de Naredo no les quedó otra que acceder a los deseos de la Virgen.



Comentarios:

-En las leyendas de apariciones de imágenes marianas se suele dar por supuesto que son imágenes antiguas de la Virgen que recibieron culto de los primeros cristianos españoles, y que éstos escondieron al producirse la invasión musulmana para evitar su profanación o su destrucción. Una vez reconquistada la tierra a los moros estas imágenes fueron apareciendo de forma casual, habitualmente a pastores y otras gentes del campo.

-En estas leyendas la Virgen muestra por lo general su predilección por ser venerada en el sitio donde se aparece por primera vez. Ese es el lugar donde se debe de levantar el santuario. La Virgen suele manifestar esta voluntad por medio de algún hecho extraordinario cuando alguien pretende contrariarla.

-Las leyendas a veces tienen algún trasfondo histórico. En el presente caso, pudiera tratarse de la disputa entre los vecinos de Robles y de Naredo por hacerse con el despoblado de Boínas. Leyendas similares existen en la comarca referidas a la disputa de ermitas situadas en terreno fronterizo entre dos pueblos. Como ejemplo tenemos los casos de la ermita de Santa Eugenia entre La Valcueva y Aviados, o el caso de la ermita de San Juliano de Follosa disputada entre los vecinos de Villalfeide y Correcillas.

-Para acabar, señalar que por contra de lo que pudiera deducirse de la leyenda, las relaciones entre los vecinos de Robles y de Naredo han sido siempre cordiales. Es más, aprovecho la ocasión para dedicar esta entrada a Eusebio, vecino de Naredo que siente un cariño especial por Robles.

17 marzo, 2007

La demografía de Robles de la Valcueva y del Municipio de Matallana

En el Boletín Oficial de la Provincia de León del día 2 de marzo de 2.007, la Subdelegación del Gobierno en León ofrece los datos del censo de los municipios leoneses con motivo de los próximos procesos electorales.

La cifra de población del Municipio de Matallana (partido judicial de León), resultante de la revisión del padrón municipal referida a 1 de enero de 2.006, es de 1475 habitantes y le corresponden 9 concejales (los mismos que tenía).

A continuación detallamos los habitantes del municipio por pueblos:

* Matallana de Torío 101
* Naredo de Fenar 119
* Orzonaga 108
* Pardavé 156
* Robledo de Fenar 48
* Serrilla 56
* Valcueva (La) 80
* Villalfeide 75
* Robles de la Valcueva 732

Robles de la Valcueva, la capital del Municipio de Matallana de Torío, tiene en números redondos la mitad de la población total del municipio (732 habitantes de 1475), prácticamente lo mismo que la suma de los otros ocho pueblos. Dentro del número total de habitantes de 732 correspondientes a Robles de la Valcueva no viene especificado cuántos de éstos habitan en el Barrio de la Estación, aunque según otros datos pueden ser algo más de la mitad.

El censo de 2004 recogía un total de 1538 habitantes en el Municipio de Matallana de Torío, contra los 1491 del censo de 2005 y los 1475 del de 2006, por lo que podemos hablar de una lenta despoblación del municipio, al igual que sucede con el resto de la comarca de La Montaña central leonesa. Por contra, la Provincia de León ha pasado de 495.902 habitantes en 2005 a 498.223 en 2006.

17 febrero, 2007

El potro

En los pueblos de la comarca hubo hasta época muy reciente numerosas pequeñas explotaciones ganaderas de carácter familiar, de entre una a cinco vacas, que contribuían a la economía de subsistencia que se desarrollaba en estas zonas. Era un tiempo en que las calles estaban llenas de boñicas, los pilones llenos de ganado bebiendo, y era constante el ir y venir de las vacas, y el trajín de carros por las carreteras y caminos. Para dar servicio a esta industria ganadera había en casi todos los pueblos una estructura característica construida con troncos de madera y que servía para inmovilizar el ganado vacuno para herrarlo, y a veces para someterlo a otro tipo de operaciones como el castrado. Nos estamos refiriendo por supuesto al potro.


En el caso de Robles aún quedan los restos del viejo potro a la orilla del Camino Real que al sur del pueblo recorría el Valle de la Valcueva. Este potro se sitúa cerca del cruce entre el Camino Real y el camino que sube desde el Barrio del campo hacia la Campa de la zarza, al lado de unas cochineras abandonadas. Hoy no es más que un esqueleto que espera su definitiva desaparición. Para que su recuerdo no se borre definitivamente de la memoria colectiva del pueblo le dedicamos esta entrada.